
Este año se cumple el centenario del descubrimiento de los fangos activos, uno de los sistemas de tratamiento biológico más utilizado en la actualidad para la depuración de aguas residuales y el empleado por las plantas STP de SMA para tratar las aguas residuales domésticas en poblaciones de hasta 2.000 habitantes.
El proceso de fangos activos fue descubierto en Inglaterra por los ingenieros Edward Arden y William T. Lockett, en 1914. Sin embargo, en este hallazgo fue determinante el papel desarrollado por el científico de la Universidad de Manchester, Gilbert Fowler, quien fue quien puso en conocimiento de ambos investigadores, tras un viaje a Estados Unidos, los estudios que se estaban realizando en la Estación Experimental de Lawrence, en Massachuset, dedicada a la verificación experimental de los diferentes procesos de tratamientos de aguas.
Fowler animó a su regreso a Arden y Lockett a repetir los experimentos, poniéndoles sobre la pista para comenzar los ensayos con un cultivo biológico en suspensión en un tanque aireado. Ellos introdujeron la idea de recircular la biomasa suspendida formada durante la aireación. Esta suspensión fue llamada fangos activos y se correspondía con la biomasa activa responsable del proceso de depuración.
El nuevo método de tratamiento de aguas residuales comenzó a expandirse rápidamente tras la publicación del primer estudio de Arden y Lockett, primero en Inglaterra, donde se estaban llevando a cabo importantes esfuerzos para mejorar los tratamientos existentes. El objetivo era conseguir erradicar los acuciantes problemas de contaminación del agua, derivados del avanzado proceso de industrialización del país y su alta densidad poblacional, y que estaban causando también graves problemas de salud pública.
La creación de instalaciones a gran escala de lodos activados se extendería después a Estados Unidos, siendo, a finales de 1930, el proceso predominante en todo el mundo.
Hoy en día, continua siendo una de las tecnología más difundidas a nivel mundial, destacando por su alta eficiencia en la remoción de carga orgánica, su flexibilidad de operación ante variaciones de carga orgánica, ausencia de olores y generación de lodos que no precisan de ningún tratamiento posterior.






