29/12/2008 | SMA da a conocer datos comparativos de los costes de explotación de sus plantas que suponen ahorros de más del 50 por ciento, en casos

Los responsables técnicos de Soluciones Medioambientales y Aguas (SMA) han presentado durante las Jornadas Técnicas sobre Saneamiento Sostible en el Medio Rural de Galicia, celebradas recientemente en Santiago de Compostela, datos de costes económicos de explotación comparativos entre las plantas depuradoras STP y SMS que fabrican, comercializan, instalan y mantienen, y otros reconocidos por agencias y organismos del agua de diferentes comunidades autónomas. En algunos de estos casos, el coste por habitante y año de las plantas convencionales duplica o triplica al atribuido a las plantas de esta empresa gallega.
Así, en La Rioja el gasto por habitante/año queda fijado en una horquilla de 40/45 euros, mientras que las depuradoras de SMA detienen ese registro en 18/22,5 euros. Desde la Comunidad Valenciana se aportan datos oficiales que hablan de costes de depuración por metro cúbico de agua residual en los 77 céntimos, frente a la horquilla 20-25 de las plantas de SMA. Es decir, en el primer caso duplican, y en el segundo triplican, los costes de explotación de las STP con las que trabaja la empresa gallega SMA.
Costes de oportunidad
Además de los costes de explotación se deben considerar los costes de oportunidad, es decir, aquellos relacionados con cuestiones como la obra civil necesaria para instalar la depuradora, el espacio que ocupa la infraestructura, la aceptación social, el impacto paisajístico y otros. Las plantas de SMA apenas necesitan obra civil, ocupan mínimo espacio y por lo tanto no suponen impacto paisajístico. Asimismo, no requieren de la implantación de faraónicas y costosísimas redes de tuberías para acercar el agua depurada a los colectores principales, porque se ubican donde se produce el problema y vierten el agua regenerada en los cauces hídricos inmediatos, por lo tanto ahorran costes. Dicho sea de paso, esta agua regenerada respeta escrupulosamente todos los parámetros contenidos en la normativa emanada desde la Comunidad Europea en lo referente a esta materia.
Por otra parte, tampoco generan lodos y como tal no es preciso invertir en el reciclaje de los mismos, que también resulta oneroso. Tampoco hay que olvidar que no generan ruidos ni olores, y por consiguiente son muy bien aceptadas socialmente al aumentar la calidad de vida de las personas.